9.7.08

Meditaciones Turcas: Cuarto Capitulo




Escrito originalmente el 15 de Febrero de 2007



Pasa un día más, abstraído en mi libre mundo de pensar. Bajo mí, una ciudad de millones de personitas grises hace su vida y nos contempla. Curiosa recreación de pensamientos.

Concreto mi humano ser a este papel si quiero hablar de la preciosa Iglesia, hoy museo con sus frescos y mosaicos creados. Ofrecemos lo que somos a este ser de imágenes icónicas.

Mencionando las Iglesias, sorprende ver como quien ataca tu estar fuera de mezquita se esta fuera de Iglesia. No es importante, ni tan siquiera llamativo. Sólo llama a una mínima reflexión de este pobre escritor.

Una concentración de comunistas turcos, cuya sede es un edificio en la calle del dinero. Más periodistas que manifestantes. Más policía política que periodistas y comunistas juntos. Junto al monumento a la República. Gritan y berrean contra el judío. Los comunistas de aquí son como los de mi amado y añorado Madrid. No conocieron la cámara de gas, por eso claman en repetirla. Analfabetos hasta el final, totalitarios sin fin.

Y sin un fin establecido, quiero lanzar hoy otra reflexión. Para almas pobres de espíritu, como un hambriento de pensamiento. Si somos viajeros, aventureros, con hambre y sed de multiculturalismo y que nuestro ego exige ser aceptado... ¿Por qué me siento tan extranjero? ¿Por qué se que soy de fuera? ¿Por qué me extraña que un ambulante al pasar yo frente a él grite queriendo captar mi atención un "Viva Franco"? Éstas, y otras preguntas, son para las que este humilde pensador aún no tiene respuesta.

8.7.08

Meditaciones Turcas: Tercer Capitulo



Escrito originalmente el 14 de Febrero de 2007



Hoy me siento extraño. La cercanía del musulmán acecha en las negras callejuelas al lado de la muralla. Verdadero o ficticio, ese muro bizantino a la orilla de la ciudad despeja caminos entre vagabundo y acechador. ¡Grandes vistas! Lástima del miedo a la altura, casi tanto como el de apostar pegado a la dura pared de roca fría como el alma de los víandantes.

Conocí a un imán, aprendiz de tal más bien, pues apenas llegaría a mi corta edad. Amable de él, queriendo mostrar, la gloria del Islam. Mas yo sigo fuera de la mezquita, no sé si por rabia, cabezonería o principio de conciencia. Sólo vi una, la azul, como el cielo y tan lejana y fría para mí como el mencionado cielo.

Mujeres tapadas, hoy vi más de las deseables y deseadas, amplio contraste con ese escaparate de lencería o aquél de más allá con trajes de novias más adecuados para una puta de burdel caro. Así es la Turquía laica; que berrea cinco veces, cinco, a orar en la mezquita. Se llena a todas horas el templo de Alá. ¿La gente no trabaja?.

Cenar en cementerio, comiendo de turista y fumando de kachimba. ¿Esto qué es? Estambul. ¿Por qué estoy aquí? Para conocer.

Un último pensamiento recorre mi anestesiada y cansada mente en esta noche. Crachat tiene que escribir un libro sagrado. Tres han de ser sus capítulos: alcohol, nicotina y orgía. Finalmente, enciendo mi pipa recién adquirida.

7.7.08

Meditaciones Turcas: Segundo Capitulo



Escrito originalmente el 13 de Febrero de 2007.

Cuando el siervo piensa que sirve a su señor, el viajero piensa que llegará a conocer aquello que vino tan siquiera a comprender. Pero hay una diferencia, al siervo se le educó para servir, al viajero, para soñar.

Sueño al entrar en la gran catedral, majestuosa pese a profanada por el alfabeto expoliador. Sueño su naturaleza, su esencia, su existencia y su prehistoria. Santa Sofía es gloria.

¿Por qué no sueño ante la gran mezquita? Mazacote. No sueño, no río, no rezo, no sirvo, no imagino. Sólo miro la obra idolatrada y ególatra del turco. Zona de fieles y esquina para infieles, fotografiando el triste imperio musulmán.

La Universidad, sede de cultura y libertad, no es más que el ristre a la estatua de su héroe nacional. ¿Qué hizo para ser el héroe? Masacrar, totalizar la vida social y construir su imperio de vertedero. Guíando a la fortaleza cual antorcha es la mujer y al valor cuya bandera es el hombre. Ya, hasta aquí. ¿Laico? Sí, y nazi estafador también. Vaya timo de Universidad.

Y hablo de timo. El turco se aprovechará de tu buena fe. Con sus trucos buscará atraerte a su terreno de la mala fe. ¡Delincuente trilero a la musulmana!

...

Y con miedo, empujaron aquella gran puerta de madera y pudieron ver por segunda vez surgir, el perfecto y hermoso... ARCOIRIS OSCURO.

6.7.08

Meditaciones Turcas: Primer Capitulo

Escrito el 12 de Febrero de 2007



Pasear por el Palacio del Gran Sultán. Oh, gran jardín y gran tunán. Cocina, mujeres y el gran patán. Comer en su majestuoso patio en espera de la luz que sus 80 salas de harén nos han de traer. Triste timo, pues por 10 liras (unos 5 euros) vemos sus sendas salas (o sea, unas diez).

Me niego a llamar cultura a la barbarie que trata peor a la mujer que al perro. Me niego a dar patente de corso a una religión fanática y cerril cual becerro. No, no y no. Me hastía ver como una mujer debe ponerse un pañuelo en la cabeza para visitar un edificio que claramente la rechaza. No entro en esas crueles mezquitas, me quedo fuera fumando un cigarro.

Hablando de cigarros, anoche me puse a fumar uno en la ventana de mi sobria habitación. Un loco me grita desde la calle que llevo toda la noche fumando, que me preocupe por mi salud. ¡Desequilibrado ignorante! ¡Necio insignificante! Sí, me irritó como puede meterse en ese asunto.

22.12.07

Desire

Qué es el deseo más que un sentimiento que nos embriaga y nos conduce al límite de nuestra razón, queriendo apartarla para dejarnos llevar hasta donde la pasión se convierta en placer consagrado. La locura de no pensar y unicamente sentir aquello que nuestros sentidos nos transmitan, el dulce sabor de unos labios, el suave tacto de una piel, escuchar un leve susurro, disfrutar el aroma que desprende el cuerpo y poder ver los músculos tensarse, la mirada perderse en el infinito y ascender a un estado superior de consciencia.

Deseo... Deseo... Deseo... Deseo... Deseo...

Ahora en la soledad de la noche, cuando debiera estar durmiendo, cuando debiera permanecer ajena a mis pensamientos, cuando lo único que tendría que hacer es dejar pasar las horas en brazos de Morfeo. En realidad es cuando al cerrar los ojos te veo a mi lado, cuando al tratar de dejar mi mente en blanco la imaginación vuela sin yo poder remediarlo y cuando imagino que es en tus brazos ante los que sucumbo, deseando que sean tus manos las que me acaricien antes de dejarme caer al mundo de los sueños.

Deseo... Deseo... Deseo... Deseo... Deseo...

... Que te cueles por mi ventana...

... Que me abraces en esta fría noche...

... Que sea tu cuerpo el que me abrigue...

... Que tus labios se unan a los míos y...

... Embriagarme de tí hasta que amanezca...