
Escrito originalmente el 15 de Febrero de 2007
Pasa un día más, abstraído en mi libre mundo de pensar. Bajo mí, una ciudad de millones de personitas grises hace su vida y nos contempla. Curiosa recreación de pensamientos.
Concreto mi humano ser a este papel si quiero hablar de la preciosa Iglesia, hoy museo con sus frescos y mosaicos creados. Ofrecemos lo que somos a este ser de imágenes icónicas.
Mencionando las Iglesias, sorprende ver como quien ataca tu estar fuera de mezquita se esta fuera de Iglesia. No es importante, ni tan siquiera llamativo. Sólo llama a una mínima reflexión de este pobre escritor.
Una concentración de comunistas turcos, cuya sede es un edificio en la calle del dinero. Más periodistas que manifestantes. Más policía política que periodistas y comunistas juntos. Junto al monumento a la República. Gritan y berrean contra el judío. Los comunistas de aquí son como los de mi amado y añorado Madrid. No conocieron la cámara de gas, por eso claman en repetirla. Analfabetos hasta el final, totalitarios sin fin.
Y sin un fin establecido, quiero lanzar hoy otra reflexión. Para almas pobres de espíritu, como un hambriento de pensamiento. Si somos viajeros, aventureros, con hambre y sed de multiculturalismo y que nuestro ego exige ser aceptado... ¿Por qué me siento tan extranjero? ¿Por qué se que soy de fuera? ¿Por qué me extraña que un ambulante al pasar yo frente a él grite queriendo captar mi atención un "Viva Franco"? Éstas, y otras preguntas, son para las que este humilde pensador aún no tiene respuesta.




